26 de agosto de 2011

¡NOVEDADES EDITORIALES! :)

Como había dicho en mi primer post, muy pronto va a salir a la venta una novela corta escrita por mí. Será dentro de una colección de libritos de bolsillo, de esos que van tan bien para leer en viajes largos de autobús, antes de irse a dormir o quizás en el baño. :P

Aquí está la portada. Hagan clic en ella para ver la página de novedades de la editorial (23 Escalones).



¿No está súper la ilustración? :) :) (y de las otras portadas también; además: ¡el logo es una araña!).

Les cuento de qué va: Un brutal asesino en serie, tan hábil que no parece humano, es capturado en los Estados Unidos. Meses más tarde, Roberto Martínez, un guardia carcelario joven pero experimentado, asume su nuevo puesto en una penitenciaría de máxima seguridad. Lo que no sabe es que la muerte de un prisionero dará inicio a una oleada de asesinatos y destrucción; unos seres sobrenaturales han entrado a la penitenciaría y tienen un objetivo: ajustar cuentas con cierto prisionero. Roberto será el único guardia en posición de resolver el embrollo... y más vale que se dé prisa, porque el tiempo corre.

¿Les he picado la curiosidad? ¡Espero que sí! :D Me divertí muchísimo escribiendo esa historia, y ojalá guste a mis lectores.

¿Empezamos la cuenta regresiva?

Emma

19 de agosto de 2011

EL REPARTO DE LA HISTORIA (2)

En el post anterior di las primeras pautas para la creación de los personajes. Al fin y al cabo, sin personajes no hay historia, ¿verdad? Quedaría algo así como un noticiero, donde se informa sobre lo que pasa pero sin dar nombres, y luego surge esa extraña necesidad de hacer las películas correspondientes para darle más emoción al asunto (lo cual no estaría del todo mal si no pusieran tan a menudo a Nicholas Cage como protagonista).

Incluso aunque uno no escriba, saber qué hace a un buen/mal personaje tiene cierta utilidad. Así, cuando nos topamos con un libro que engancha/aburre, podemos determinar la razón con mayor facilidad. Al precio que están los libros, muchas veces me veo obligada a leer las críticas de los lectores antes de comprar uno, y vaya que aprecio a quienes se toman el tiempo de describir qué les gustó (o no) y por qué.

Creo que el mejor ejemplo para hablar del tema es la serie de Harry Potter, empezando porque tiene un montón de personajes estupendos y porque no deben quedar muchas personas en este planeta que no sepan al menos de qué van estos libros (creo que sólo unos pocos monjes tibetanos no han oído hablar de Harry Potter).

Empecemos por el protagonista: Harry. En realidad Harry es un poquito soso, pero a mí me cayó bien desde el principio. El pobre vive con una familia adoptiva que lo detesta, lo obligan a dormir ¡en un armario! y no tiene un solo amigo en el mundo. A pesar de todo eso sigue siendo un buen chico, y lo primero que hace cuando conoce a su futuro mejor amigo (o sea, Ron), es tratar de que no se sienta mal por ser pobre. A lo largo de los siete libros, Harry siempre está dispuesto a luchar por lo que cree que es correcto, hasta el mundo de no echarse para atrás cuando averigua que debe sacrificar su propia vida. O sea, Harry es tan noble como Luke Skywalker o Frodo Bolsón. Por eso todos queremos a Harry. :D

Después tenemos a Ron: el penúltimo hijo de una familia numerosa. Considerando que se siente opacado por sus brillantes hermanos mayores (especialmente Fred y George, que son súper geniales), Ron también tiene buenos sentimientos y casi no duda en apoyar a Harry a lo largo de toda la serie. El hecho de que dude de vez en cuando lo hace todavía un mejor personaje, porque le da debilidades humanas (como dije antes, los buenos no pueden ser demasiado buenos porque todo el mundo tiene algún defecto).

Y en tercer lugar está Hermione: la cerebrito sabelotodo. Hermione es mi favorita, porque si lo pensamos bien, es la que hace la mayor parte del trabajo intelectual en los siete libros, recibe poco reconocimiento y sin embargo no se queja. Es un poco pesada a veces, pero así son los cerebritos recalcitrantes, como Sheldon Cooper o Lisa Simpson.

En cuanto a los personajes secundarios del bando de los buenos, tenemos a Dumbledore, Hagrid, Dobby (¡adoro a Dobby!), Sirius, Fred y George, Luna Lovegood y unos cuantos más. J. K. Rowling hizo un estupendo trabajo a la hora de darles personalidades únicas y atractivas.

No he terminado de decidirme con respecto a Snape. Diría que Snape es un amargado que por circunstancias de la vida termina del lado de los buenos. Quizás califique de antihéroe, porque hace cosas buenas pero de mala gana. En fin, la cosa es que Snape es un tremendo personaje, porque hasta el último momento no se sabe de qué lado está y tiene un montón de escenas emocionantes.

Ahora vienen los villanos. Quien técnicamente aparece primero es Voldemort, puesto que lo mencionan (o más bien evitan mencionarlo) los magos que andan por la ciudad celebrando su muerte, y luego Dumbledore y la profesora McGonagall. Sin embargo, a quien conocemos primero en persona es a Draco Malfoy. Draco es el típico abusador escolar inteligente apoyado por sus dos matones descerebrados. Resulta asquerosamente despreciable la mayor parte del tiempo, hasta que al final se da cuenta de que quizás sea cierto eso de que el crimen no paga y decide no hacer más fechorías. Conociendo a sus padres, uno llega a preguntarse si no hubiera podido ser un buen chico de haberse criado con otra familia. Otro punto a favor de J. K. Rowling: cada personaje tiene una historia pasada y/o un entorno familiar que explican por qué son de esa manera y por qué actúan como lo hacen.

Finalmente tenemos al villano perverso horrible y sin conciencia: Voldemort. Las motivaciones de Voldemort son bastante simples, ya que lo mueve su propio ego en una búsqueda incesante de poder (su propio ego se vuelve, más tarde, su mayor debilidad). A lo largo de su vida, Voldemort tiene varias oportunidades de cambiarse a la senda del bien, pero elige conscientemente ser malvado. ¿Es creíble? Diría que sí. Hay personas en este mundo que tienen todas las oportunidades para ser buenas, pero deciden actuar de mala manera por codicia y/o egoísmo. Conozco algunas. Voldemort vendría a ser como Sauron o Hannibal Lecter. Como Randall Flagg no, porque Flagg es malo pero simpático. :P Me gustan los villanos que tienen sentido del humor negro (otro ejemplo: el muñeco Chucky).

Por supuesto, también hay personajes secundarios en el bando de los malos que resultan interesantes: Bellatrix, Nagini (es un toque elegante para un villano tener una serpiente gigante), Lucius Malfoy y Dolores Umbridge (que no trabaja para Voldemort pero díganme si no es detestable).

En fin, la cuestión es que la serie de Harry Potter ilustra la importancia de crear buenos personajes, porque una vez que uno llega al FIN, ellos se quedan con uno como si fueran viejos amigos. ¿Y no es ésa parte de la gracia de leer una historia?

Y hablando de historias... estoy trabajando en un nuevo cuento. Habrá sangre y asesinatos. ¡Estén pendientes!

Emma

12 de agosto de 2011

EL REPARTO DE LA HISTORIA (1)

¿Alguna vez les ha pasado de leer un libro y que les importe un pimiento el personaje principal? ¿Verdad que es molesto? Yo odio eso. Si voy a leer la historia de alguien, ese alguien debe importarme para seguirlo hasta el final.

Entonces, si algún escritor aficionado o profesional está leyendo esto, ¡por favor, creen personajes interesantes! Es lo que yo trato de hacer, al menos, y según las críticas de mis lectores beta, al parecer me va bastante bien.

No tiene mucho misterio crear personajes más o menos pasables. Básicamente hay que pensar en tres grupos: los protagonistas, los antagonistas y los personajes secundarios (algo así como la peli El bueno, el malo y el feo; mi favorito es el feo, por cierto). Suelo considerar esto cuando hago el plan de mi historia, ya que obviamente los personajes son una parte integral de la misma.

Diría que, sumando los personajes a la trama, hay cuatro tipos de historias:

1) Historias sobre personas comunes y corrientes a las que les pasan cosas comunes y corrientes. Definitivamente no es lo mío, porque se parece demasiado a la vida real (que, seamos honestos, puede resultar muy aburrida); sin embargo, admiro a quienes puedan sacar algo interesante de eso.

2) Historias sobre personas comunes y corrientes a quienes les suceden cosas extraordinarias. Es fácil entender por qué tienen encanto: nos identificamos con los personajes y a través de ellos vivimos cosas que no podríamos experimentar en la vida real, como ser perseguidos por dinosaurios o enfrentar invasiones alienígenas.

3) Historias sobre personas extraordinarias en un mundo común y corriente. Algo así como Dexter (¡¡adoro a Dexter!!). Es divertido ver cómo estas personas extraordinarias enfrentan los sucesos cotidianos a su propia y particular manera.

4) Historias sobre personas extraordinarias a quienes les suceden cosas extraordinarias. Imagínense a Gandalf enfrentando al balrog en En Señor de los Anillos. "¡¡Tú... no... pasarás!!" :D El problema es que combinar personajes extraordinarios con situaciones extraordinarias puede resultarle demasiado ajeno al lector, así que como mínimo hay que darle alguna preocupación poco extraordinaria al protagonista para que la gente se identifique.

Volviendo a la creación de los personajes, suelo tener en cuenta ciertos elementos: los buenos no pueden ser demasiado buenos (¿quién no tiene algún defecto?); los malos no pueden ser demasiado malos (¿qué persona malvada no tiene alguna virtud?); los villanos de la historia deben tener motivaciones coherentes (eso de ser malo porque sí no cuela); el villano de la historia puede no ser una persona, sino una situación.

Muchos de mis personajes están basados en gente que conozco (pero no me pidan que confiese quién es quién, por si lo digo y alguien se ofende). Lo cual es natural, porque sería difícil que me basara en extraterrestres o seres interdimensionales (mmm, ojalá pudiera). En fin, la cosa es que los personajes resulten creíbles, ya sea que a uno le caigan bien o no. Y no es un requisito esencial que el protagonista sea una persona agradable, porque para eso están los antihéroes, como el doctor House. En serio, ¿quién querría ser amigo del doctor House? ¡Es insoportable! Por eso es que nos gusta. :D

Bien, ya he dado una leve idea de cómo arrancar con los personajes. Daré más detalles en el siguiente post...

Emma

5 de agosto de 2011

DESPUÉS DE LA IDEA

En mi post El grano de arena hablé un poco sobre cómo los escritores obtenemos ideas para las historias (espero que se aplique efectivamente a otros escritores, y si no... bueno, no creo que nadie me demande por generalizar).

El problema es que la idea es sólo el principio, y un principio no es suficiente para formar la perla, es decir, la historia. Como dicen por ahí, el arte es un 10% de inspiración y un 90% de transpiración (transpiración cerebral, por supuesto, porque nadie sudará escribiendo a menos que haga mucho calor y se haya roto el aire acondicionado). Casi cualquiera puede tener una estupenda idea para una historia, pero convertir la idea en una buena historia es lo que hace al escritor. Y escribir una buena historia es bastante más difícil de lo que parece a simple vista.

Desde este punto ya no puedo generalizar porque cada escritor tiene su método de trabajo. O sea, lo que voy a explicar es la forma en que trabajo yo, que pueden imitar si ustedes escriben y les parece aceptable.

La forma en que empiezo a convertir la idea en una historia es... caminando mucho. No, de verdad. El cerebro necesita oxígeno, y el ejercicio es estupendo para hacer que la sangre fluya. Salgo a caminar y me obligo a pensar en la idea inicial y en la historia hasta que aparecen más ideas. A veces surgen así de repente en cualquier otro momento, como si mi cerebro hubiera estado maquinando por su cuenta mientras yo hacía otras tareas más mundanas. Adoro cuando eso pasa. ¡Es menos trabajo si las ideas vienen solas! :D

En fin, lo siguiente que hago es anotar todos esos pedazos de historia y ordenarlos cronológicamente. Ahora voy a dar un dato que quizás asuste un poco: este proceso me puede llevar unos días... o meses... o incluso años. Y muchas cosas pueden cambiar en el ínterin. A veces la idea original se convierte en algo muy distinto, o simplemente pierde el encanto (¡cómo odio cuando eso pasaaaaa!).

Cuando tengo suficientes ideas para formar una estructura coherente, lleno los huecos e imprimo un plan de la historia con espacio para notas. Aquí siempre saltan muchos otros escritores a decirme que los planes limitan la imaginación y etc., PERO YO FUNCIONO ASÍ Y ME VA BIEN, GRACIAS. :D Para mí el plan de la historia es como el plano para la construcción de un edificio. Podría tratar de improvisar... pero seguro que la cosa se vendría abajo tarde o temprano, por esas molestas leyes de la física. Y no tengo tanta paciencia como para hacer cincuenta revisiones, así que hago el plan desde el principio y ya. Aunque tengo que asegurarme de que el plan sea coherente, no sea cosa que vaya por las 50.000 palabras y me dé cuenta de que cometí un tremendo error en la lógica de la trama (lo cual ameritaría una reacción muy cercana al suicidio, pero como eso es muy dramático, me consuelo con una barrita de chocolate mientras pienso cómo salir del entuerto sin tirar todo lo escrito a la basura).

Esto sigue, así que no se vayan muy lejos...

Emma