9 de septiembre de 2011

¡PRINCESAS MACABRAS!

Esta vez no voy a hablar sobre mí. Esta vez lo que quiero es compartir un enlace estupendísimo que encontré por casualidad.


¿¿¿No están súper geniales los dibujos??? De pronto tengo ganas de contar versiones paralelas de esos cuentos de hadas, pero inspirándome en las imágenes de este maravilloso artista. Ya había dicho en mi primer post que los cuentos de hadas tradicionales tienen sus partes macabras, ¿verdad? Incluso hay una versión terrorífica en película de Blancanieves donde ¡¡Sigourney Weaver!! hace de la madrastra. Está genial, no se la pierdan.

Las películas de Disney son buenas para los niños a plena luz del día. Pero para las noches de tormenta... nada viene mejor que los cuentos de los hermanos Grimm sin censura de ninguna clase.

Me voy a envenenar a alguna princesita, a cortarle un trozo de pie a una hermanastra y a comerme algunos niños abandonados...

Insertar risa macabra. >:D

Emma

2 de septiembre de 2011

DESPERTANDO A LA BELLA DURMIENTE

Eh... no, lo que viene ahora no es un cuento de hadas. Es que hace unos pocos días vi un documental sobre la compañía Disney (cuyo título es el de este post), y me quedé rumiando algunos pensamientos sobre la creación de una historia. O mejor dicho, la creación de una buena historia.

Creo que es bastante sabido que la compañía Disney ha tenido sus bajones. El documental cubre el periodo de uno de esos bajones, desde 1989 hasta 1994, cuando películas como La sirenita y La bella y la bestia consiguieron salvar del desastre a los estudios de animación. En esa época se estaba considerando seriamente que los Estudios Disney dejaran de hacer películas animadas, después de haber criado a unas cuantas generaciones de niños con sus personajes más famosos. El problema: las películas animadas que ellos hacían habían dejado de capturar la atención del público. El mayor fracaso fue El caldero mágico (adaptación de una serie de libros), que ni siquiera cubrió los costos de producción. Otro fracaso fue Bernardo y Bianca en Cangurolandia (aunque fue la primera película donde se aplicó una nueva técnica de coloreado por computadora, la cual sirvió de apoyo para las siguientes películas animadas).

¿Ustedes han visto El caldero mágico alguna vez? Yo sí. Y no me gustó nada de nada. Fíjense qué tan poco me habrá gustado que apenas la recuerdo. Pero sí recuerdo por qué no me gustó: la historia era... irrelevante, por decirlo de alguna manera. Tiene unas cuantas partes tétricas y eso no tendría por qué haber sido necesariamente malo, pero a menos que fuera una película de horror, faltó contrastar esas partes tétricas con partes positivas. Encima, los personajes no tenían nada de chispa. O sea, la película simplemente no daba ganas de verla más de una vez, ¿y qué clase de historia puede ser buena si no se queda en el corazón?

En fin, por lo que cuenta el documental, en ese momento los estudios Disney parecían más concentrados en las luchas de poder y en producir películas rentables que en el arte de contar una buena historia. Parece que en cierto momento los ejecutivos les dijeron a los animadores que el objetivo era ganar dinero, y todos pusieron cara de asco. A UN ARTISTA NO SE LO PUEDE HACER TRABAJAR BAJO ESA PREMISA. NEVER!

A ver si lo dejo claro: LO QUE IMPORTA EN PRIMER LUGAR ES CONTAR UNA BUENA HISTORIA. Y lo interesante de este asunto es que si uno cuenta una buena historia, ¡es mucho más probable que la historia tenga éxito! (OK, OK, los libros también requieren marketing, pero el marketing por sí solo no hace que la historia guste)

Pasemos entonces a La bella y la bestia. Según el documental, se exhibió estando en pre-producción (sin terminar; ni siquiera se habían pulido los dibujos en blanco y negro), e incluso así la gente se puso de pie para aplaudir al final. Fue la primera película animada en ser nominada para Mejor Película en los premios Óscar.

También vi La bella y la bestia. Y me hizo llorar al final. Y la vi más de una vez. PORQUE ES UNA MALDITA BUENA HISTORIA. :D Y lo mismo se vale para Aladdín y El rey león, que vinieron justo después. Curiosamente, los estudios pensaban que Pocahontas tendría más éxito que El rey león. Menudo error.

La bella y la bestia tiene todos los elementos de una buena historia: una protagonista femenina inteligente y audaz; un protagonista masculino que debe superar su lado malo para revelar su belleza interior; un villano apuesto que resulta ser horrible por dentro; escenas con mucha acción (las persecuciones de los lobos, la batalla final), la hermosa escena del baile y la parte donde la Bestia muere, Bella confiesa su amor y todos sacamos los pañuelos. El rey león tiene escenas impactantes (¡Scar mata a su propio hermano!, ¡al final se lo comen las hienas!), el fantasma de Mufasa se le aparece a su hijo en el cielo (algo así como el papá de Hamlet), Timón y Pumba nos matan de la risa y todos terminan felices. Y todo eso narrado con canciones bien pegadizas (díganme si Hakuna Matata no los pone de buen humor).

Pocahontas fue un resbalón no sólo por la inexactitud histórica, sino porque realmente no pasa casi nada en toda la película y encima no tiene un final feliz. ¿En serio? ¿Sin final feliz, después de tanto trabajo? ¡Ugh! Me cayó bien Pocahontas por su mensaje ecologista, y la canción Colors of the Wind es preciosa, pero todo lo demás sobra. Una pena.

Supongo que ahora se estarán preguntando qué tiene que ver esto con la literatura de horror, que es uno de mis géneros favoritos. Pero sí, tiene que ver, porque la literatura de horror también requiere una historia con elementos sólidos y una trama impactante y bien narrada. Algo así como... ¡Misery, de Stephen King! Creo que es uno de los libros más tétricos que he leído. Veamos: hay un protagonista masculino con las piernas rotas por un accidente de tráfico; una enfermera loca que se lo lleva a su casa y lo obliga a escribir; ¡mutilaciones y tortura psicológica!; y un final satisfactorio. Y digo satisfactorio porque los finales felices no son obligatorios en el género macabro; los lectores de horror ya vamos predispuestos a que los protagonistas sufran (cuanto más, mejor), y a que quizás no sobrevivan (si es una peli y trabaja Paris Hilton, definitivamente tiene que acabar destripada). La cuestión es que el final nos deje conformes, aunque todo el mundo muera (de manera memorable, eso sí).

No se puede crear una buena historia pensando en el éxito. Se crea una buena historia cuando se piensa en contar una buena historia. Es plantar la semilla en buena tierra y regarla: luego la plantita crece sola.

Emma