27 de abril de 2012

MOSTRAR VS. CONTAR

Hay una razón por la que los editores y los agentes literarios gringos suelen insistir mucho sobre la cuestión del título, y es la siguiente: las historias quedan MUCHO más entretenidas cuando se muestra más de lo que se cuenta.

Pero ¿qué significa exactamente eso de "no cuentes, muestra"? Trataré de explicarlo con un ejemplo (bien macabro)...

VERSIÓN 1, donde cuento en lugar de mostrar:

La malvada bruja bajó unos minutos al sótano, donde tenía a los niños encerrados en jaulas con la intención de comérselos uno por uno. Ya había devorado a unos cuantos, y los huesos malolientes estaban apilados en un rincón. Sin embargo, uno de los niños se las había ingeniado para crear una llave de alambre, y no tardaría en salir de ahí y liberar a los otros prisioneros. Juntos derrotarían a la bruja y escaparían de su espantosa guarida.

VERSIÓN 2, donde muestro en lugar de contar:

La bruja bajó al sótano y sonrió a los niños, quienes se apartaron de los barrotes de sus jaulas, temblando de miedo. Dos de ellos se echaron a llorar.

—Ustedes serán los siguientes —les advirtió ella, señalándolos con su dedo rematado en una afilada y mugrienta uña. Los niños lloraron con más fuerza.

La bruja tomó un hueso de la mesa y terminó de roer los pedacitos de carne que restaban en él. Era alimento para ella, pero para los niños esos huesos habían tenido un nombre: Pedro. Una vez que la perversa criatura dejó limpio el hueso, lo arrojó al montón en una esquina. Un par de ratas se aproximaron para olisquear el nuevo regalo.

—Volveré —dijo ella, y se marchó del sótano riendo para así.

Una vez que la bruja se perdió de vista, Federico sacó de su bolsillo el pedazo de alambre doblado. Su experiencia como ladrón callejero le sería de vital importancia esta vez. Introduciendo el alambre en el candado, lo hizo girar hasta que se oyó un "clic". El niño sonrió. ¡Lo había logrado! Sacó el candado y abrió la puerta de la jaula, y por primera vez en semanas se sintió libre. Aún tenía el alambre en su mano.

—Silencio —dijo a los otros niños—. Enseguida los sacaré a ustedes también, y luego mataremos entre todos a esa maldita bruja.

Fin del ejemplo. ¿Se nota la diferencia entre una versión y la otra? ¿Cuál les parece más interesante?

Mostrar toma más tiempo que contar, pero en escenas clave es MUCHO más efectivo. En la VERSIÓN 1 de mi ejemplo, simplemente digo lo que pasa en la historia. En la VERSIÓN 2, se añaden detalles que HACEN a la historia sin tener que escribirlos como si fuese parte de un informe. Se muestra que la bruja es sádica, se muestra que los niños están aterrorizados sin decir que están aterrorizados, y adquirimos bastante información sobre Federico a través de sus acciones.

¿Cómo saber cuándo contar y cuándo mostrar? Al menos en mi caso, me rijo por lo siguiente: cuento las cosas que tienen una importancia secundaria o simplemente informativa, y muestro las escenas que son relevantes para el desarrollo de los personajes y/o la trama. En general creo que funciona. :)

Emma

20 de abril de 2012

¡LA ORTOGRAFÍA SÍ IMPORTA!

Me llama mucho la atención cuando los escritores descuidan la ortografía y encima pregonan que no tiene tanta importancia. ¿Cómo no va a tener importancia, si para empezar es su herramienta de trabajo? Es como si un pintor no supiera mezclar los colores.

Lo de "igual se entiende" no me vale. Dos sillas pueden ser igualmente buenas para sentarse, pero entre una silla fea y una bien terminada, ¿qué preferirá la gente en general?

Encima, la escritura es la carta de presentación de un escritor, y refleja muchas cosas: perfeccionismo, nivel educativo, incluso el nivel cultural. La gente que lee poco suele tener muchas faltas de ortografía, y no es bueno que exista la sospecha de que un escritor lee poco, dado que la lectura es fundamental para mejorar la escritura propia. En lo personal, suelo desconfiar de los escritores con faltas de ortografía. Casi siempre va ligada a defectos narrativos.

Y por último... hay que respetar a los lectores. Muchos de ellos detestan encontrar faltas de ortografía en un libro, incluso aunque no lo hayan pagado. Si al escritor no le importan sus lectores, de acuerdo, que no se preocupe, pero en el momento que vende sus obras, debería ofrecer el mejor producto posible a los clientes... o que luego no se queje si en los comentarios lo critican por las faltas de ortografía.

Y sí, las correcciones son aburridas. Pero no es excusa para saltárselas. :)

Emma

13 de abril de 2012

ALIMENTANDO LA CREATIVIDAD

"No tengo imaginación" es una queja que he escuchado a menudo, en general de gente que no se dedica al arte o la literatura. Sin embargo, la creatividad no es patrimonio exclusivo de los pintores, escritores o músicos, y hasta es posible que una persona que no se dedica a dichas actividades sea más imaginativa y creativa que una que sí lo hace. Los inventores, ingenieros y arquitectos necesitan esas cualidades, así como muchos otros profesionales cuyo trabajo demanda una cuota mínima de ingenio para satisfacer las necesidades de los clientes.

Sin embargo, éste es un blog sobre la escritura, así que me limitaré a mencionar cómo es que alimento mi creatividad a la hora de escribir, por si le sirve a alguien más. :)

Como ya había dicho en otro post, lo más importante es LEER. Lo que sea. Ficción y no ficción. Leer estimula el cerebro, desarrollando esas importantes conexiones neuronales que son fundamentales para la creatividad.

Leer ficción no sólo sirve para mejorar la capacidad narrativa propia, sino que también puede dar ideas. No hablo de plagio, claro; la mente tiende a sacar ideas por asociación, y cualquier cosa que desencadene ese mecanismo es válida. La no ficción aumenta nuestra base de datos, y cuanto más extensa sea la variedad de las lecturas, nos dará más conocimiento y más posibilidades de generar una historia. Ejemplos de los textos de no ficción que suelo leer: periódicos, revistas científicas, biografías y artículos de interés general (medicina, arte, literatura, sociología y etcétera).

Otra forma de alimentar la creatividad es OBSERVAR Y ESCUCHAR. Las personas son una fuente de inspiración interminable, aunque no las convirtamos en personajes. Cualquier situación puede ser el gatillo de una historia nueva; por ejemplo, un drama familiar o un romance entre personas que conocemos. Encima, aprender a descifrar a las personas ayuda a inventar personajes más creíbles.

Como dije en el párrafo sobre la lectura, muchas ideas se obtienen por ASOCIACIÓN. Por lo tanto, se puede alimentar la creatividad asociando conceptos diferentes, a fin de obtener una combinación que dé pie a una historia. Mi cuento La máquina de vida surgió de una mezcla de elementos, principalmente la historia bíblica de la creación, la inteligencia artificial y los problemas ecológicos actuales.

Y por último, para los que tienen sueños raros y encima son capaces de recordarlos (como yo), PRESTAR ATENCIÓN A LOS SUEÑOS es de gran utilidad, justamente porque el inconsciente tiende a hacer combinaciones que quizás no se nos ocurrirían estando despiertos.

Aplicando todo lo anterior, me voy a buscar mi próxima historia. :)

Emma

6 de abril de 2012

TE CREES QUE PUEDES BAILAR

Así se llama un concurso que es mi programa de baile favorito: So You Think You Can Dance. Al igual que con el reality show sobre las modelos (del que escribí aquí), hay cosas que también se pueden aplicar a la escritura.

Básicamente, el concurso de baile es como American Idol: los aspirantes hacen audiciones, de esas audiciones se seleccionan unas 200 personas para ir a Las Vegas, y en Las Vegas se seleccionan los 20 participantes (10 hombres y 10 mujeres) que bailarán en pareja hasta que, pareja a pareja, se vayan eliminando concursantes hasta llegar a la final.

El nivel es altísimo, por cierto. Los 20 bailarines del último grupo son capaces de hacer cosas increíbles y de bailar en diferentes estilos semana a semana, aprendiendo coreografías súper complicadas. Casi cualquier persona se sentirá como una tortuga viéndolos bailar.

¿Y cómo se relaciona el concurso de baile con la escritura?, se preguntarán. Bueno, pues aquí están las lecciones que he aprendido:

LECCIÓN #1: BAJA LOS PIES A LA TIERRA

Aunque el nivel del programa es altísimo, igual se presentan un montón de aspirantes que no están ni así de cerca de cumplir los requisitos. Muchos de ellos van por diversión, pero otros creen sinceramente que lo hacen bien... y se llevan un chasco en las audiciones cuando los jueces les dicen que no dan la talla para estar en el programa.

He conocido escritores así. A muchos de ellos les haría falta que alguien con experiencia les dijera que necesitan más entrenamiento antes de tratar de convertir la escritura en una profesión, porque luego se llevan una decepción grande cuando ninguna editorial los toma y los lectores tampoco les prestan mucha atención.

LECCIÓN #2: CÁLLATE Y ESCUCHA

Aquí me refiero a la gente que está en un grupo intermedio de habilidad. Lo hacen bien... pero todavía no califican. Ésos siempre están más dispuestos a escuchar, y les hace bien escuchar porque pueden volver a casa, seguir entrenando, mejorar y presentarse a la temporada siguiente, donde tendrán mayores oportunidades de calificar para ir a Las Vegas.

A veces me han pedido críticas escritores menos experimentados que yo. Curiosamente, los que suelen pedirme críticas son los que ya están bastante encaminados, no los que realmente necesitan las críticas con urgencia. ¿Se nota el patrón? Creo que la diferencia está en el ego. Es como si el ego alterara la percepción. En las audiciones del concurso, la gente que se presenta con mayor confianza es muy, muy buena... o muy, muy mala. Y una persona poco habilidosa con un ego muy grande no abre su mente al aprendizaje. Sin embargo, una vez que se asume que uno tiene que mejorar, es más posible asimilar consejos y lograr esa mejora.

LECCIÓN #3: NO SE VOLVERÁ MÁS FÁCIL

Una vez que los participantes del concurso van a Las Vegas... todo se vuelve más difícil. La selección es durísima, porque esos 20 participantes finales serán lo mejor de lo mejor. Lo mismo pasa con la escritura: a medida que uno avanza, la competencia se vuelve feroz y hay que endurecerse para escribir mejor. No es que los escritores se eliminen a unos a otros, pero sí hay un grado de competencia en cuanto a la calidad de la escritura. Las editoriales y los lectores en general buscan lo mejor, porque quieren invertir su dinero y su tiempo sabiamente.

LECCIÓN #4: LA VERSATILIDAD CUENTA

Después de que los jueces seleccionan a los top 20, viene la competencia en parejas. Cada semana los bailarines eligen por sorteo un estilo de baile (por ejemplo, vals, jazz o hip hop). Aquí es donde empiezan a contar el talento individual y la preparación, porque quien no sepa adaptarse de una semana a otra corre el riesgo de quedar afuera.

Con los escritores pasa lo mismo. No les conviene encasillarse en un solo estilo o un solo género de escritura, porque podría hacerles falta ampliar su espectro en algún momento de la carrera literaria, incluso aunque no escriban con fines comerciales. Las editoriales piden cosas distintas y los lectores también pueden llegar a aburrirse.

LECCIÓN #5: ¡CUIDA ESA PERSONALIDAD!

El concurso de baile no sólo elige al bailarín más talentoso, sino que la personalidad cuenta mucho porque los televidentes también votan. Una vez terminada la labor de los jueces (que en algún momento del programa pierden el poder de decisión), son los espectadores quienes eligen a su participante favorito. Ellos aprecian mucho el carisma pero también saben reconocer el talento, de modo que los bailarines tendrán que cumplir ambos criterios.

Lo mismito se vale para los escritores. Aunque no den la cara en presentaciones públicas, la personalidad también se demuestra en la escritura y en la interacción con los lectores en las redes sociales. ¡No hay que echar la cosa a perder con mala leche! (a menos, claro, que la mala leche sea una parte esencial del estilo literario del escritor en cuestión; en tal caso, lo que los lectores no perdonarán es la mala leche en el trato personal).

Para todo lo demás, se valen las lecciones aprendidas con las modelos. :)

Emma